El día 18 de septiembre de 2009, en el Hotel Taburiente, pudimos asistir a la rueda de prensa de Santiago Auserón con motivo de su concierto como Juan Perro, que tuvo lugar el 19 de septiembre en la Carpa Dorada en Vivo, situada en el Parking del Parque Marítimo de Santa Cruz de Tenerife, dos días después del celebrado en Las Palmas de Gran Canaria. Antes de comenzar queremos darle las gracias a L.M. Producciones, la empresa organizadora del evento y a su relaciones públicas Alberto Benavente.
El que fuese vocalista de los míticos Radio Futura y que desde hace años continúa en el panorama musical tanto como Santiago Auserón, como con el sobrenombre de Juan Perro, comenzó su gira Vuelve Juan Perro en enero de 2009 en Madrid. En ella mezcla sus temas clásicos perrunos, con nuevas canciones de su repertorio. El artista resultó ser muy correcto y amable, ofreciendo una rueda de prensa distendida e interesante, con respuestas muy extensas, en las que explicó su filosofía de vida y la manera de entender su música, además de mostrarse muy crítico con determinados medios de comunicación actuales:
Primero quiero agradecer la presencia de los medios de comunicación y quisiera dar las gracias al público canario en general, si me lo permitís, y en particular a los tinerfeños, porque ya os echaba de menos, ya que llevaba unos años sin poder mostrar mis proyectos en Tenerife, porque en general, noto que el público canario me está ayudando a sostener proyectos que cada día asumen más riesgo cultural, entre ellos el anterior con la Original Jazz Orquesta del Taller de Musics de Barcelona o bien este retorno de Juan Perro, con un repertorio cada vez más comprometido con la creación poética y con la exploración musical. En el país en que vivimos ocurren cosas a nivel cultural que dificultan toda tarea creativa, vosotros sabéis mejor que yo que la sociedad española en estos momentos, tiende a valorar solamente el lado mercantil de la cultura popular, en detrimento de todos los proyectos que comportan alguna investigación o algún riesgo creativo. El papel mío es asumir ese riesgo caiga quien caiga, e ir a por todas, pase lo que pase con los discos y las descargas digitales, estamos aquí para asumir lo que tenga que venir y para seguir haciendo canciones bonitas hasta donde nos llegue la salud, y para ello, el calor de comunidades como las vuestras, el apoyo que yo siento venir de las Canarias , es fundamental, yo noto que aquí hay cariño por mi proyecto y venir a mostrar cada año las cosas que voy haciendo, me causa un placer especial, el concierto de ayer en Las Palmas fue caliente, muy lindo, fue una carpa amigable, en un ambiente familiar y nutrido de gente, buen ambiente, buen sonido, y además fue una noche muy divertida, yo espero que mañana no podamos hacer sino mejorarlo, con vuestra ayuda y con la de la gente que venga a echarse a bailar y a cantar por allí.
¿De donde proviene tu pasión por la música cubana?:
Proviene, primero de las conversaciones en la furgoneta de Radio Futura, donde estábamos planteándonos cosas. Entonces estábamos enganchados a todo el movimiento de after-punk y la mezcla entre el after-punk y reggae de Londres, donde habíamos ido a grabar y habíamos vivido en los barrios periféricos del lugar, en los ambientes de la negritud londinense y de la música un poco de ghetto, que es muy reggae y muy radical. En ese ambiente, nosotros nos preguntábamos y veíamos que el sonido reggae, estaba muy cuajado en Londres, por la migración británica, pero veíamos que en los Estados Unidos no lo tocaban igual, no tenían gracia para tocar reggae todavía, tardaron mucho en aprender hasta que Bob Dylan lo grabó con Sly Robbie, todas esas cosas las comentábamos mucho. Entonces veíamos que el reggae sonaba, y sobretodo el reggae muffin, el rap jamaicano, que empezaba a extenderse entonces, y nos dimos cuenta que la charleta y la apertura de las vocales de la lengua criolla sonaba parecida al castellano, entonces nosotros nos decidimos, tiene que haber un lugar donde la negritud esté dejando una puerta abierta hacia el porvenir de la canción española, que la negritud cante en español y se exprese con poderío rítmico, se exprese con sentido de la poliritmia africana de la esclavitud, que se convirtió en un fenómeno cultural desde Norteamérica para el mundo. Entonces nosotros estábamos a la búsqueda de ese pulso, pero en el verso de la lengua española, y esa inquietud es la que nos hizo pensar que en El Caribe tiene que haber algo, y lógicamente tiene que estar en Cuba. El pasado cultural de Cuba y las noticias que tenemos se traducen en el gran sonero Antonio Machín, que vivió en España, y fue una de las grandes muestras de la música histórica cubana. En Canarias es otra cosa, porque siempre se ha mantenido el vínculo Atlántico con la latinidad, el son cubano y la salsa neoyorkina también, pero en La Península, en aquellos años 80, se veían las cosas de otra manera, no se percibía esa continuidad, lo cubano sonaba sólo como lo pasado de moda de Antonio Machín, aunque a mí siempre me gustó Machín, pero entonces yo ya empecé a inquietarme y empecé a viajar a Cuba en el 84 y allí tuve una suerte que ha sido una de las cosas más lindas que me han pasado en la vida, y es que al llegar a allí, los viejos soneros de Cuba me abrieron las puertas de sus casas, entonces empecé a recorrer el oriente cubano, a conocer mucha gente, participé en muchas fiestas, conocí a notables, al generalato del son cubano, y tuve la suerte de poder traer a España a algunos de ellos, de los más importantes como Faustino Oramas "El Guayabero" para la primera antología que hice que salió en el año 91. Luego conocí a Compay Segundo y tuve la suerte de producir su antología más importante, antes de que él participase en el documental "Buenavista Club Social Club" (1999) y que Win Wenders lo transformase en un fenómeno internacional, nosotros pudimos producir su segundo disco español, porque el primero estuvo hecho en Las Islas Canarias, ya que la primera visita de Compay Segundo a España, no fue a La Península, sino a Canarias, lógicamente como Dios manda, y aquí grabó un primer disco por la gente que apostó por él, un disco bastante digno y bonito. Lo que pasó fue que la antología que hicimos luego de Compay Segundo en Madrid, fue ya sistemática, es decir, grabamos muchos temas, cuarenta y tantas canciones, y yo ya quise capturar ahí, la esencia y la historia de Compay Segundo. Y de ahí, habiendo tenido esos vínculos, mi relación con Cuba es ya para siempre, luego vino el viaje de vuelta, traerme músicos cubanos a tocar aquí también y que incorporamos al proyecto de Juan Perro, el primer disco de Juan Perro se grabó en La Habana, después de toda esta experiencia de los primeros viajes, allí entablé relación con músicos maravillosos como el tresero Pancho Amat, que por cierto, vuelve a España en estos días. Pancho estuvo girando con Juan Perro durante cuatro años y junto a él grabé mis dos primeros discos de Juan Perro, "Raíces al viento" (1995) y "La huella sonora" (1997). Y ahora, en Vuelve Juan Perro, la banda que podréis ver mañana está integrada por tres músicos cubanos maravillosos (Norberto Rodríguez, Roland Morán y Juan Perro), con los cuales estoy viviendo todavía la magia con esa asociación con la música cubana, y es para mí, algo completamente natural, ya Juan Perro tiene esa sustancia, es ya una cosa genética, el trabajar con la música cubana, y mañana veréis por qué, porque son gente que me permite coger ese puente entre la tradición de rythm and blues, que es mi escuela callejera junto al rock primitivo, y esa relación con el pulso de la latinidad a través de lo cubano, y esta gente se mueven en ese territorio del jazz, del blues, con naturalidad y son cubanos cien por cien, son soneros de nacimiento, o sea que la historia de mi relación con Cuba, desemboca en el concierto de mañana.
Hace veinte años escribiste "Veneno en la piel", donde había una frase premonitoria y muy actual que decía "A ver si aceptan la cartilla del paro, porque si no, lo tendremos que robar...":
Hay una especie de tendencia en la que parece que la sociedad española se relaciona bien con las canciones de Radio Futura, o que las canciones de Radio Futura tienen algo que las hace durar en el tiempo, en este caso, desafortunadamente, el tema de la cartilla del paro de "Veneno en la piel", se está haciendo más y más popular, y esperemos que la recuperación de la crisis le quite algo de popularidad, aunque sea en detrimento a la canción de Radio Futura.
En tu web comentas que en España hemos perdido el interés por las cosas nuevas y que parte de la sociedad española ha perdido la creatividad. ¿ A qué crees que es debido?:
Para mí, la sociedad real, de la calle, la comunidad, no pierde la creatividad jamás, existe, sigue habiendo vida en el planeta y en la sociedad española, sigue habiendo música buena entre los jóvenes, y sigue habiendo interés por parte del público adulto sobre la música que a lo largo de los años ha sido capaz de seleccionar. Lo que la falta de creatividad no se la achaco a la sociedad española, yo se la achaco al escaparate cultural que la sociedad española muestra a través de los medios, sobretodo los medios de comunicación generalistas que manipulan la información con intereses mercantiles determinados, esto es lo que está ocurriendo en la sociedad española. Nosotros vivimos un momento dulce de ilusión en la transición, después de muchos años de dictadura, cuando empezamos a percibir que España podía ser un país moderno, que en España pudiésemos tener pintores, músicos, cantantes, grupos, artistas de cine y directores que empezasen a funcionar como los de fuera, que podíamos tener una cultura como en el extranjero, en América o en Europa, esa era la sensación. Entonces, a nivel general, la sociedad española compartió ese momento de ilusión, todo el mundo lo compartió, y hablando de rock en particular, todo el mundo en España quería ser rockero, incluso la gente que realmente tenía poquito de rock and roll en el cuerpo, y todo el mundo se apuntaba la fórmula y quería salir en la tele con pinta de rock and roll, pero eso se pasó de moda, porque siempre el rock and roll ha cumplido una función, primero lo utilizan para atraer la atención y luego vienen con fórmulas más fáciles de producir, que no requieren la formación de un criterio musical y especial, ni una sensibilidad muy particular, y se explotan luego las mercancías más fáciles. Es lo que ha ocurrido aquí, donde se ha perdido creatividad en la sociedad mediatica que está ligada a la industria de gran escala, y que ha copado los medios de información, incluso los medios públicos, es decir, a través de los medios públicos se han hecho grandes operaciones de marketing que han conducido a la canción popular en España por una vereda muy manipulada. Y hoy en día, sólo es rentable en España hacer música muy comercial, y se planifican las producciones, calculando el minuto y el segundo donde tiene que entrar el estribillo, y calculando como tiene que estar de rebajada la letrita para que nada moleste y con que la música suene a algo que el oído ya lo tenga asumido, rozando el plagio, al límite del plagio, calculando para que no nos puedan poner una demanda, pero que suene, que entre directamente, es decir, se trabaja con esa mezquindad y mediocridad, desde la propia industria y desde los medios que están ligados con ellas, incluso los medios públicos como RTVE, haciéndose eco de las grandes operaciones, aliados con los operadores de comunicación. Ante esos poderes tan tremendos de grupos de comunicación, la sociedad civil, tiene poco que hacer, los trabajos de nuestros hermanos pequeños y de nuestros hijos no salen a la luz, porque no tienen donde exponerse, y por otra parte, el circuito de directos se va deteriorando, cada vez hay menos sitios para tocar, es decir, nos estamos perdiendo a una generación entera de creadores, todavía, los viejos perros como yo, que han tenido la buena fortuna de sonar durante un tiempo, nos las arreglamos para mantener el nombre y cierto halo de prestigio y presencia pública, pero pensando en los chavales de ahora, gente buenísima, más preparada que yo cuando empecé veinte veces, y realmente no tienen ningún canal de producción pública, por lo tanto, nos estamos perdiendo a una generación y estamos asistiendo a un empobrecimiento cultural de nuestro país muy grave, y un país sin canciones es una sociedad que no tiene futuro. O las nuevas canciones tienen algo que decir, o las nuevas canciones vienen ilusionándonos el porvenir, o la sociedad española cada vez tiene menos ganas de inventarse a sí misma. Las canciones son un termómetro muy delicado, son el mercurio de la sociedad, cuando sube la temperatura en las canciones, es que la sociedad está viva, el tejido económico también, pero está el espíritu, el horizonte cultural. Y un país sin buenas canciones, sin novedad, sin ilusión por canciones nuevas que vengan retratando los tiempos que corren, es un país con un horizonte mortecino. Eso es lo que yo percibo, pero ya digo, todo eso es una imagen artificial, superficial, es el plástico envolvente, la sociedad española, en el fondo es rica en música y proyectos poéticos, pero los chavales se aburren de intentarlo, porque no se pueden ganar la vida con ello, porque todo el dinero que hay por ganar se lo llevan los mismos listos, yo ya soy viejo, perdón soy un viejo joven, y estoy harto ya, entonces no me da la gana de perder un gramo más de energía en la dirección incorrecta, aunque tenga que acabar trabajando gratis y regalando los discos, me da igual, quiero hacer buenas canciones, quiero mantener la ilusión por mi trabajo y comunicarme con las nuevas generaciones y con la gente adulta que está interesada por la cultura en nuestra lengua, y no me interesa nada más, si hay que acabar tocando en la calle, acabaremos, y ya está, ya he tenido muy buena suerte y hasta aquí me considero un privilegiado.
¿Crees que haría falta que se realizasen programas como "La bola de cristal" o "La edad de oro", en los que estuviste involucrado?:
Ojalá la televisión hiciera espacios así. Bueno, vosotros sois personas que trabajáis en los medios, sabéis los conflictos internos, sabéis lo que yo sufro para colocar una buena canción y lo que sufrís vosotros cuando la extensión del artículo o de la unidad informativa se sale un poquito, o cuando le ponéis un poquito de creatividad a la unidad que tenéis que colocar en vuestros medios, y en seguida viene el de arriba y dice "¡Fuera!". Ojalá hubiera sitio en la televisión española, los que trabajan allí dentro se aburren de hacer siempre las mismas cosas, hay gente que le gustaría generar productos que tuviesen más interés. Pero ahora mismo, en la franja regida por el control estadístico de las audiencias, es imposible meter algún programa como un magazine cultural que hables de música, libros, cine y actualidad es un problema para los gestores, dentro de la tele. Dirían: "Uf, pero qué me dices, no, ¿cómo lo podemos hacer para que entre algo del corazón?, ¿cabría alguna maruja dando gritos?, es que si no, no tiene sentido, es que si no, el índice de audiencia va a bajar inmediatamente". Programas tan maravillosos como los que has citado, "La edad de oro" o "Imágenes", también de Paloma Chamorro, o el emblema que fue "La bola de cristal", que ha educado a toda una generación de chavales y de adultos, un programa que habla un solo lenguaje para niños y mayores, eso es un acierto completo, cosas así son irrepetibles en televisión, hoy en día tendríamos que hacer un golpe de estado. Es increíble que nos estén secuestrando la cultura a gente como vosotros y como yo, a la gente de los medios y a la gente que está en la calle trabajando, que no podamos acceder a los medios para producir algo que a nuestros propios hijos les cree ilusión por la vida, y no, tenemos que seguir reproduciendo la mediocridad, y dando coba a personajes como Belén Esteban. En algún momento esto tiene que parar. Yo no soy pesimista, soy crítico, y daros cuenta que el público que sigue la televisión, no incide mucho en la programación, porque todo el mundo se queja del tostón de los programas realities, y sin embargo, prácticamente casi todos picamos en el anzuelo alguna vez.
Aprovechando la moda del revival de viejos grupos, ¿has recibido alguna tentación para regresar con Radio Futura?:
Tentaciones y cheques en blanco también. Lo que ocurre es que si el regreso no tiene un sentido, si es un regreso meramente económico, y no un proyecto trabajado y bien hecho, muchas veces es innecesario, y hasta el momento no he visto esa necesidad. Total, al fin y al cabo ese dinero va y viene, y te lo terminas gastando en unas cuantas juergas.
Al finalizar el acto, Santiago accedió amablemente a firmar el disco de las canciones de "La bola de cristal" y a posar junto a los creadores del blog.
En la foto: Santiago Auserón con Axel79 y Kojagen:
En la última foto: Santiago Auserón con Ana, relaciones públicas de Quefuede y reciente incorporación al equipo.
RECUERDOS DE ORO: LUCES, COLORES Y SONIDOS: POR JAIMIXX
Cuentan mis padres que mis primeros pasos fueron detrás de una máquina tragaperras. Estaba toda la familia cenando en un restaurante y yo de pie agarrado a una silla y, de repente, aquella máquina empezó a emitir luces, colores y sonidos que me levantaron el interés y me dirigí hacia ella. Aunque esto podría haber sido el comienzo del relato de un ludópata, es una anécdota que mi familia siempre me recuerda cuando sale a la palestra mi afición por los videojuegos.
Desde muy pequeño me atrajeron esas enormes máquinas que prometían mucha diversión. El primer recuerdo que tengo asociado a videojuegos será cuando yo tenía unos cuatro o cinco años. Por aquella época, cuando solo había dos canales de televisión, muchos videoclubs se dedicaron a instalar lo que se conocía como “vídeos comunitarios”, unos canales para áreas pequeñas que, mediante cuota mensual, emitían (de forma ilegal en su mayoría) diferentes películas del propio videoclub. El que se contrató en mi casa tenía una peculiaridad, y es que los sábados por la mañana se ponía a emitir sus propias partidas en la videoconsola (por aquella época probablemente sería una Atari 2600). Y así me quedaba embobado los sábados por la mañana, viendo como otro jugaba en vez de ver los dibujos animados de turno.
Y es que mirar como otro juega era una de las formas más populares de disfrutar de los videojuegos para aquellos que éramos demasiado pequeños como para tener dinero que invertir en una partida. Siempre podíamos disfrutar en los recreos cuando algún compañero traía al recreo una de las maquinitas GAME & WATCH que tan de moda se pusieron en los 80. Eran toscas, en blanco y negro, y la jugabilidad brillaba por su asuencia, sin embargo pocas cosas nos fascinaban tanto como esas “consolas portátiles”. Mirar alguno de los chicos mayores en las máquinas del bar era otro pasatiempo para horas y horas, eso sí, de vez en cuando, de manos de mi abuelo o de mi padre caía una moneda de cinco duros, bien empleada para echar una partida al "Ghosts‘n Goblins" o a alguna de las máquinas del millón (así se conocían entonces los “pinballs”) que había.
Seguiríamos creciendo y empezaríamos a tener una asignación mensual para nuestros gastos. Entre mi grupo de amigos preferíamos irnos a alguno de los bares que tenían una máquina de videojuegos, antes que liquidar nuestra economía a base de chucherías. Todo esto era un proceso muy meticuloso, apenas teníamos dos o tres monedas de cinco duros y decidir en qué juego echar la partida no era fácil. Todos alucinábamos con "Street Fighter II" pero nos mataban enseguida, en cambio durábamos bastante en el "Tetris", que nos salía más rentable, sin embargo donde mejor lo pasábamos eran en los videojuegos de dos jugadores donde teníamos que repartir mamporros a diestro y siniestro, sobre todo a "Two Crude Dudes" (es que eso de ser un punki macarra atrae a cualquier chaval).
Según entrábamos en la década de los 90 algunos miembros del grupo empezaban a tener sus propias consolas y ordenadores, lo que supuso todo un alivio para nuestros bolsillos. Tardes interminables que pasábamos con Sonic, Mario, Zelda y compañía, donde la lluvia o el frío ya dejaba de ser un impedimento para la diversión. Aunque esta nueva forma de jugar a los videojuegos tenía su proceso. Básicamente teníamos disponibilidad de comprar uno o dos videojuegos al año, por lo que la decisión de que título escoger no se podía tomar a la ligera. Revistas como Superjuegos o Hobby Consolas nos ayudaban a tan difícil decisión. Analizábamos las capturas de pantalla, anotábamos las puntuaciones de las distintas revistas y leíamos las opiniones de los seguidores de la publicación.
¿Y cómo olvidar las partidas al "PCFútbol"? Cada uno escogiendo un equipo y haciéndonos perrerías unos a otros para quitarnos a las estrellas… Butragueño en el Barça, Zubi en el Madrid… nuestra propia liga moldeada a nuestro antojo. Toda una revolución, acostumbrados a que en los videojuegos solo saliera la liga inglesa, poder jugar con nuestros cracks favoritos (aunque no tuvieran ningún parecido, sino que simplemente saliera su nombre) nos parecía una cosa increíble. Gracias a esto nos aprendimos las alineaciones como antaño se hacía con los cromos y fuimos descubriendo a jugadores de equipos de menor entidad, pero que en el videojuego tenían una calidad indiscutible.
Pero en las partidas que echaba individualmente en mi casa, lo que más me gustaba eran las aventuras gráficas. En una época en la que no existía Internet, a no ser que apareciera alguna guía en alguna revista acabarlas era toda una proeza. Me acuerdo que "Day of the Tentacle" me llevó la friolera de seis meses acabarlo, pocos títulos me han dado tanto juego en mi vida aunque bien que disfruté de otros grandes como "Simon the Sorcerer", "Loom" y, por supuesto, "The Secret of Monkey Island".
Y así ha seguido mi vida, siempre acompañada por los videojuegos. Ahora me acerco peligrosamente a la treintena, sigo jugando con la misma ilusión de antes, escribo en diversos blogs del tema, trabajo de programador y mi ilusión es llegar algún día en ser uno de los que creaban esas luces, colores y sonidos.
Jaimixx
Con este artículo damos por concluida la tercera edición de Recuerdos de oro, agradeciendo y felicitando a Betoshky, Zinquirilla, El Bebé con Puro, Uve, Warren Pi y Jaimixx por su participación y por la calidad de sus artículos.
Recuerdo aquel verano de finales de los ochenta. Un grupo de niños permanecíamos boquiabiertos delante de la pantalla de la televisión, mientras la abuela de Goyito le conminaba a taparse los ojos si no quería sufrir las penas del infierno, ante la primera tanda de balas, besos y bofetadas de aquella nueva serie para las tardes de la TVG. El culpable de aquellos vanos intentos de censura era el detective Mike Hammer, interpretado por Stacy Keach, uno de los bigotes más duros de las últimas décadas.
El suyo no era el primer bigote detectivesco que se asomaba por la pantalla de la TVG. El bueno de Thomas Magnum con su mostacho “caralludo” y sus camisas hawaianas resolvió casos y crispó al pomposo Higgins (interpretado por el tejano John Hillerman). Y es que el grandullón de Tom Selleck derrochaba simpatía y desparpajo, al menos hasta que a los guionistas les salía la vena melancólica y le enfrentaban con los fantasmas de su pasado.
Y no puedo olvidar a esa joyita japonesa de 1984 que era "Sherlock Holmes". No es de extrañar que nos pasásemos las tardes sentados ante el "Misterios de Pekín", hasta conocernos la solución a todos los casos, al menos hasta que llegaba la hora de "Luz de Luna".
Y es que por encima de modas, décadas y tendencias, la figura del detective siempre ha estado ahí, silenciosa pero infatigable, con su gabardina, su sombrero calado y su petaca de bourbon en el bolsillo, observándonos tras el humo de un Phillip Morris.
Hambriento de más historias detectivescas repetía sin descanso "Private Investigations" mientras comencé a rebuscar entre los viejos tebeos de mi padre. Y encontré un filón...
Desde las blanditas pero simpáticamente “vintage” historias de Rip Kirby, un novelista y detective políticamente correcto al oscuro y demoledor Alack Sinner de Muñoz y Sampayo.
Y mientras tanto, en 1990, unos hermanos Cohen en plena forma adaptaban a Dashiell Hammett, el escritor que elevó la novela negra a la categoría de literatura gracias a una prosa elegante y directa. "Muerte Entre las Flores", si bien no es puramente una novela de detectives, tiene todos los elementos del género: Un asesinato por resolver, una o más mujeres fatales, corrupción, disparos, alcohol, traiciones y lealtades, puñetazos y humo en una adaptación de "La Llave de Cristal".
Y no fue esta la única adaptación de Hammett de la época. En esos años el irregular director Walter Hill (Que empezó rompiendo la pana con un par de joyas como "The Driver" (1978) y sobre todo la colosal "The Warriors" (1979), hizo una nueva y velada adaptación de Hammet y su "Cosecha Roja" (la que probablemente sea la más redonda de las obras del escritor norteamericano), en su película "El Último Hombre" (1996), encarnando al tipo duro que siembra el caos y la desconfianza entre las distintas facciones mafiosas de un apartada población.
Podría poner más ejemplos: "La Bella Cautiva", "El detective Cantante", "Colombo", "Ford Fairlane"... pero creo que queda claro el concepto:
De mayor quería ser detective.
Y lo primero que necesitaba era una banda sonora adecuada: Desde luego el recientemente fallecido Willy DeVille con temas como "Cadillac Walk" o "Heaven Stood Still", la inevitable "Private Investigations" que antes citaba, Ray Charles con su "Hit the Road, Jack", "I Heard it Throgh the Grapevine por Marvin Gaye" o "Superstition" de Stevie Wonder.
Despues pensé que los detectives suelen conducir un coche de lo más fardón... Colombo tenía su Peugeot 403, Ford Fairlane... pues su Ford Fairlane, Magnum un “peacho” Ferrari 308 que quitaba el hipo, estaba el BMW serie 6 de Luz de Luna o Stingray su Corvette Stingray... y yo me empeñé en un CX plateado. Un coche al que apeteciese subirse con sombrero y gabardina.
Recordé por un momento a Jean Paul Belmondo en la curiosa “Cómo destruir al más famoso agente secreto del mundo“ (1973) y me senté ante mi Olivetti 45. Los noventa se acercaban a su fin y por primera y única vez en mi vida escribí un libro.
A todos los amigos que disfrutaron las periódicas entregas: gracias y nos vemos por las calles de Vigo siguiendo la pista del Caballo, callejeando por los alrededores de Castrelos o contemplando absortos la abandonada Panificadora.
Pero tuve una muñeca "fea que me duró hasta que tuve edad" para dejar de jugar con ella.
Y un tetris que duró su tiempo, y una Nintendo 64 (con retraso) con un juego de "Pokémon" que era una auténtica eme!
Cuando era pequeñita no se ni qué juguetes quería... mi memoria no prefiere no acordarse del poco caso que me hacían los Reyes Magos año tras año.
Recuerdo a los ponys de colores, a los minitrolls con pelos locos, a muñecas que se convertía en magdalenas, maletines con cosas de peluquería, maquillaje, etc.. (Me encantaban esos juguetes).
A esa edad tenía un perrito ¡Siempre quise!... pero cuando llevaba poquito tiempo con él, descubrieron que tenía una especie de alergia asmática ¿Ya imagináis a que, no? ¡A LOS PERROS!
Inolvidables fueron los cumpleaños... tooodos los años eran lo mismo: porta-fotos con unos marcos que daban pena y cositas de ganchillito creo que era, joyeros hechos de lo mismo que los malditos porta-fotos, y colonias de Farala.
Después empezaron a llegar bolsos que no se de que mercadillo perdido sacaban..., creo que llegaron siempre de la misma persona!! ...
Lo que a mí me gustaba era tener un balón y poder salir por las tardes a jugar con mis vecinos. Que recuerdos, todos en la calle y jugando a fútbol, a béisbol, con las combas, al Scalextric del vecino... mis patines en línea superfashion negros y rosa con los que salía a pasear con mis amigas.
Ahora...con lo que yo me volvií completamente loca era con los juguetes más chorras del universo, el pompero y las manos pegajosas!!! Me emociono y todo de recordar a esas manos que hacían enfadar a mi madre cuando le quedaba la pared negra (muejejeje).
De todo eso ya solo conservo el recuerdo, mi Gusiluz, regalo de mi abuela en mi primer añito, y la muñeca Rosaura, con la que casi no jugué, porque cuando tenía la edad para jugar con ella, era mucho más grande que yo y no podía ni moverla!...ahora está ahí..., en mi habitación, con un chandal del Real Madrid... el pelo corto, pero ¡OJO!, Con las uñas pintadas! Xd.
Pd: Ahhh queridos Reyes, nunca olvidaré el piano horrible que me trajisteis un año ¿Pedí yo eso? ¿Dije que me gustaban los pianos? ¿Entonces?, ¿Eh, eh, eh??? jumm
Pd2: Querida vecina... el bolso cutre blanco que me regalaste nunca pude sacarlo del armario donde entró nada más abrirlo.
Pd3: Se me olvidan los perritos de la feria. Por Guchi que estaba harta de esos perros!! Tenía la habitación llena.
Todo empezó con unas lonchas de mortadela Mickey Mouse (¿o mortadela Popeye?). Mi primo Fito y yo esperábamos a que mi Amstrad 464 con pantalla de fósforo verde terminase de cargar el "Target Renegade" desde aquella cinta de audio TDK, donde un compañero, privilegiado poseedor de un radiocasette de doble pletina, me había grabado una selección de juegos: "Ikari Warriors", "Camelot Warrior", el citado "Target Renegade", "Cortocircuito", "Hundra" y el inefable "Fernando Martín Basket Master".
Con una mano manejábamos nuestros Lancia Stratos por la básica pista oval del Scalextric, (como propietario me reservaba el blanco con publicidad de Alitalia), y con la otra devorábamos los bocadillos de mortadela. Nunca como aquella tarde nuestros coches volaron de aquella manera. Nunca como aquella tarde apalizamos al gordo de los billares para dar la vuelta al juego con más vidas de las iniciales. Nunca como aquella tarde mi madre accedió a comprar aquel asqueroso embutido.
Después vino una elipsis, y el cumpleaños de mi amigo Román. Aunque seguíamos haciendo las clásicas mezclas de refrescos y picoteo, y disfrutamos como enanos de La Carrera del Chicle (Gumball), algo cambió aquel año. Para empezar, nos empezó a importar la música. O al menos se convirtió en un tema de conversación. Román era más partidario de los New Kids on The Block, yo de Wilfred y la Ganga y Carlitos “Sport Billy” Álvarez se grabó de la radio el rap Gil Superstar. Fue el año en que el Canapla empezó a emitir "Padres Forzosos". Lo recuerdo por que Isa se pasó toda la tarde hablando conmigo, los demás nos hacían hueco sutilmente y yo estaba en la luna de Valencia.
Ese mismo año fuimos de viaje de fin de curso a Barcelona, Isa seguía a mi lado y yo seguía en la luna de Valencia (más si cabe) de modo que eché a perder la oportunidad de cambiar el rol de gafas chapón por el de adorable ligón preadolescente. La banda sonora la puso Pabellón Psiquiátrico y los pitillos Fortuna corrieron a cargo de Oscar “El Heavy”. Cuando me recuperé del mareo causado por el tabaco, ya había aterrizado en el instituto. Aquello no era exactamente Degrassi (donde la tasa de suicidio de los gafas de pelo largo es alarmantemente alta), pero no tardé en comprender que mi infancia se había acabado.
El Vértigo empezaba. Era el año 1991, y tras un breve paso por Los Limones y Mecano, los Guns ´n´Roses irrumpieron en nuestras vidas desde la banda sonora de "Terminator 2" (1991). Su concierto en el hipódromo de París de 1992, retransmitido por los 40 Principales, me sirvió para tragar hiel por dejar escapar a Lola (al menos esta vez sólo tardé un año en reaccionar).
Pero 1993 ya presentaba malos augurios, la gente escuchaba a Viceversa y se reía con el Príncipe de Bel Air mientras yo veía como Schrempf le ganó la partida a Ferrán en el Eurobasket a través de las polvorientas ventanas de una tasca mientras paseaba con Lola. Duramos cinco meses y de ahí a la primavera de 1994 solo recuerdo a Extremoduro. “Mi corazón, como una lata de cerveza, que te la bebes y al final le das patadas sin pensar que me desquicias la cabeza”. Breve parada en Def Con Dos y por fin un amigo me abrió las puertas de Pearl Jam y Stone Temple Pilots.
Acababa de morir Kurt Kobain, pero a nosotros solo nos preocupaba reponernos en un hotel, a las afueras de Soria, de aquel viaje agotador de tercero de BUP. Alcohol, primeros porros (yo me abstuve, aún con lentillas, seguía siendo un gafas moral) y lo mejor de todo: de repente las chicas eran colegas que fumaban, bebían y oían a Nirvana. Así que salí de mi letargo por un rato para desear a mi vecina de pupitre, Erea, quien bebía los vientos por Sebastián, que era más gafas que yo pero más dinámico. De este semifracaso me recuperé jugando al PCFútbol y leyendo a Borian Vian por primera vez. Salvé C.O.U. con la ayuda del árbitro en el último minuto, y de la mano de Alice in Chains aterricé en la universidad. Aún no lo sabía, pero en la otra punta del mundo se estrenaba "Neon Genesis Evangelion".
Yo mientras tanto descubría a Lynch, a Cronenberg y a Benedetti, y quería ser escritor, o guionista, o al menos alguien que fumase en pipa. De 1996 solo recuerdo la eliminación en la Eurocopa. De 1997 no recuerdo nada. Y de 1998, recuerdo tres cosas. Que abrí una botella de vino. Que mientras yo tocaba, Patrizia cantó Teardrop, de Massive Attack, con la voz más dulce que nunca oí, y que aunque después nuestros caminos se separaron, atravesamos juntos la última frontera antes de la vida adulta.
RECUERDOS DE ORO: "LOS 80 SON NUESTROS" POR ZINQUIRILLA:
Voy a compartir aquí los recuerdos televisivos, cinéfilos y de aficiones varias que hilvanan mi infancia ochentera. El tener presente esos recuerdos ha sido una constante en mí. Los que me conocen saben de mi buena memoria y mi gusto por recordar. Por eso y sin idealizar "Aquellos maravillosos años" (de las pocas series que no seguí), guardo tan buenos recuerdos de mi infancia y en particular de esas fantásticas ventanas que eran la tele y el cine.
Quizás el cine entrara antes desde que vi "Sissi" (1955) en el Alameda y leía los libros de Bruguera. A principios de los 80 esperaba acurrucada en el sofá con mi familia que empezara la peli. Una musiquita y unas cortinas envolventes de "Sábado Cine" nos anunciaban "Gigante" (1956), "Con la muerte en los talones" (1959) o "Crimen Perfecto" (1954). Luego leería sobre esas pelis en la enciclo "Historias del Cine" que mi padre coleccionó de Diario 16 (lo que hizo que supiera más que viera de pelis, pero ésa es otra historia, jeje).
Los lunes echaban algo llamado "Con H de humor" donde me memoria sitúa la escena de la araña gigante ("El increíble hombre menguante" (1957)) y los jueves un silencioso señor con bigote canoso dibujaba con extrema facilidad con un rotulador, antes de tragarme el aerobic de Eva Nasarre y la cocina de Elena Santonja.
Terminando la década, otra musiquita anunciaba los martes la silueta de Joan Crawford, "Los Pájaros" (1963) o a James Dean en aquellos antológicos y formidables ciclos. Me tragué entero con 7 años el de Glenn Ford (con la complicidad de mi progenitor que nos hacía sandwiches de roquefort mientras mi madre guardaba cama). Afortunadamente se recuperó y yo le cogí tanta afición al cine negro, a los Hermanos Marx sobre todo (-¡y al roque!-). Y en octubre del 89 descubrí la mirada de Montgomery Clift.
Entre esos años, mucha tele. Recuerdo cosas de los 70 que veía con mi hermana. Aunque ahí se presenta un dilema generacional: ella es mayor que yo 6 años y no los recuerda y siempre me colgaba el sambenito de "inventarme" cosas. Por fortuna Internet me ha permitido demostrar que sí, que aquella canción era la de "Ulises 31" y aquel calvo era el padre de "Con ocho basta". Los viernes era día de llegar a casa con el babi a lo Supermán, de ver las historias de La linterna mágica ("La felicidad se llama Jonás") y de seguir sabiendo de cine con "De Película" (me llegó a gustar Emilio Linder, jaja).
Luego el "1,2,3" y quedarme dormida con esa musiquilla tan imponente de "La Clave" y aquellos señores tan ceñudos que debían decir cosas muy importantes porque ponía de acuerdo a mis padres. Los sábados y domingos eras días de pasear, recorriendo mi ciudad con mi padre que me descubrió tantos rincones e historias para amarla. Después de almorzar (antes ya se sabía lo que decía la canción de "Los Payasos de la Tele") llegaban los mejores dibujos como "Ruy, el pequeño Cid", "Dartacan y los Tres Mosqueperros" o "La vuelta al mundo de Willy Fogg"; los concursos como "Los sabios" o "El Tiempo es oro" (deseandito de cumplir los 18 para concursar) y las series como "Hart & Hart" y sobre todo, mi serie 10, mi prefe de todos los tiempos por ser de tan de misterio, cinéfila y elegante: "Remington Steele".
Entre semana, se salvaba la merienda con Nocilla y jugar en la calle: la comba, el elástico, el teje, paella, polis y ladrones, bote, love, y tantos juegos con los niños del barrio. Y ver "Barrio Sésamo", el mejor programa infantil de la historia que vi hasta el final con 11 años. De "Los Mundos de Yupy" aguanté el primer capítulo. Una entraba en esa etapa tonta en que los amigos dejaban de ver esas cosas pero "Ferdy" los sábados y "Calimero" los domingos en el 88 siguieron entreteniéndome. Al final todas acabamos viendo "Juana y Sergio". Y nos encandiló el rebelde pijo de Dylan Mackey (con 16 años para el dni me corté el pelo a lo Brenda :D).
Y mientras seguía leyendo. Sobre cine, los reportajes de Terenci Moix que mi padre también coleccionó del Abc y toda la biblioteca que heredé de mi hermana y que aumenté considerablemente: "Los Hollister", "Puck", "Nancy Drew", los libros de Louise May Alcott y sobre todo "Los Cinco" y las aventuras de internados de Enid Blyton. Por cierto, ¿hay alguien que leyera la "Colección Violeta" de Molino sobre chicas italianas y sus distintas profesiones?
Recuerdos que se me agolpan: "Ni en vivo ni en directo", "Media Naranja" (la serie, ¿eh?, con Amparo Larrañaga que luego participaría en la obra de teatro "Los 80 son nuestros", de Ana Diosdado, la profe de "Segunda enseñanza", la abogada de "Anillos de oro"; y con su hermano Luis Merlo que presentó "Pero... ¿esto que es?" donde debutaron Cruz y Raya, ...). Ahora vuelvo a ver muchas imágenes, videos, sintonías, anuncios, jingles, actores, programas y presentadores. Gracias a Internet. Pero me preguntó cómo influye eso en mis propios recuerdos. No me entretengo más.
Un saludo a todos y que sigamos disfrutando del estupendo ¿Qué fue de...?
Nuestro lector Betoshky, procedente de hispanoamérica, es nuestro primer autor invitado de esta tercera edición. En su artículo ha hecho un recorrido por la evolución de la informática.
RECUERDOS DE ORO: "Y QUÉ FUE DE... INFORMÁTICA" POR BETOSHKI:
Somos muchos los fanáticos de este blog que nos pone nostálgicos y nos trae a la mente muchos viejos y añorados recuerdos. En mi caso quise aportar mi granito de arena sacando de mi viejo baúl de los recuerdos muchos recuerdos (valga la redundancia) en lo que respecta al mundo de la informática. La primera vez que toqué una computadora fue a los once años (actualmente tengo 26 años), por ese entonces ninguna escuela primaria, secundaria y en casi ninguna preparatoria se enseñaba computación, por lo que si uno quería aprender a usarlas no tenía otra opción más que tomar clases en alguna escuela privada. En ese entonces recién había salido al mercado el procesador Pentium de Intel a una increíble velocidad nunca antes vista de 60 MHz, (comparados con los más de 3 GHz de la actualidad), con una memoria RAM que no pasaba de los 200 MB y los discos duros no llegaban ni a un Gb de espacio, claro, que tener una de esas computadoras era todo un lujo y aunque las tuvieses no las utilizaba uno más que para jugar, porque era más lujoso aún tener una impresora, pues no eran nada baratas las impresiones en esa época y todos los trabajos de la escuela los hacíamos con una máquina de escribir mecánica.
Lo primero que uno tenía que aprender en la escuela de computación era el MS-DOS, lo que muchos hoy conocen como la línea de comandos de Windows, era padre pensar que podías llevar tu Sistema Operativo MS-DOS en un simple disquete, pero no de esos diskettes que medio mundo conoce, me refiero a los diskettes de 5 ¼ ‘’ (cinco y un cuarto pulgadas) toda una reliquia hoy en día y solo podían guardar 360 Kb, o sea, ni una canción entraba. De por sí cuando los usé ya eran viejos y aún guardo algunos de recuerdo; pero también llegué a usar los de 3 ½ ‘’.
El tema de Windows, que en ese entonces era Windows 3.11, era para usuarios avanzados, imagínense. También recuerdo que cuando uno compraba una computadora, el mouse no estaba incluido, puesto que casi no se usaba. Con los años, me mudé a la gran ciudad y las escuelas avanzaron, ya daban clases de computación, claro, con el mismo MS-DOS a pesar de que ya existía el Windows 95, pero fue cuando tuve mi primer contacto con la programación. Por ese entonces y cuando fue la primera vez, no entendí nada, pero tuve que aprender QBASIC, cosa que muchos ni siquiera recuerdan que alguna vez existió. Al poco tiempo tuve mi primera computadora de mi vida, una Printaform con un procesador 486, ¿Mouse?, olvídenlo, a duras penas tenía “instalado” el MS-DOS y lo pongo entre comillas porque no había necesidad de instalarlo, solo de copiarlo y listo.
Con esa vieja computadora llegó para mi el moderno mundo de los videojuegos de computadoras, gracias a "El Príncipe de Persia", pero no el que piensan, sino el primero que salió para computadora y no podía faltar uno de mis favoritos, "Pacman", y esos dos eran toda mi diversión. Tiempo después me mudé a mi natal y pequeña ciudad, por ende tuve que cambiarme de escuela en donde aprendí a programar lo básico en turbo pascal. También aprendí a programar bases de datos en clipper y DBase III, como añoro estos programas, eso si era programar en serio, nada de arrastrar controlitos, todo era hecho “a mano”, línea por línea, es más, ni siquiera llegamos a programar ventanas porque eso era algo muy pero muy avanzado, todo lo seguíamos haciendo en nuestro viejo y añorado MS-DOS.
Quizás se pregunten por el internet de esa época, pues bien, eso era algo que cuando toqué mi primera computadora ni siquiera sabía que existía, es más, casi nadie lo conocía y los pocos que habían escuchado de ello nunca habían navegado en internet. Cuando me enteré de su existencia llegué a navegar con Netscape Navigator y con el Internet Explorer en su versión 4, ¿Messenger?, ni siquiera existía. ¿Se imaginan un mundo en donde no existan las computadoras ni el internet? Pues más o menos así era mi mundo antes de aprender a manejar las computadoras, hoy en día cuando queremos hacer una tarea de investigación entramos a internet, lo buscamos en san google, copiamos, pegamos el texto e imágenes en Word, lo mandamos a imprimir y listo, ya tenemos la tarea hecha en menos de media hora. En mi época las tareas eran hechas a mano, la información la buscábamos en enciclopedias o en la biblioteca pública sin importar que fueran varias hojas y cuando era más seria la investigación, lo hacíamos en máquina de escribir mecánica, qué primitivo ¿verdad? Tiempo después de conocer internet, conocí Napster, ¡Qué bello programa! Aún con el internet, eran muy raros los mp3’s antes de napster, pero bueno, ya todos sabrán la trágica historia de este programa, pero que a la vez me da mucha curiosidad porque no sirvió de nada todo ese pleito contra el napster, seguimos bajando música de internet, la piratería ya existía desde antes del napster y su legado aún perdura, tuvimos a kazza, edonkey y aún tenemos a muchos más como el Ares, emule, Lime Wire, Frost Wire y cientos más, ¡Bendito Destino!
Cuando el mundo por fin conoció el Messenger, fue un verdadero éxito. Muchos jóvenes de hoy no conocen las versiones anteriores de Windows, piensan que el XP esta ya algo viejo, bueno, pues les diré que el XP no tiene absolutamente nada que ver con el 3.11. Antes al encender una computadora solo iniciaba el MS-DOS, se tenía que iniciar Windows ejecutando el win.exe, tardaba sólo unos segundos en aparecer toda la interfaz de Windows (comparado con la media hora de Windows Vista ;-)), con su respectivo office también. Por cierto, ahora que lo menciono, antes del office, existía Lotus 1-2-3, era de lo mejor que podía uno tener, es el equivalente al office, con su propio procesador de texto, hoja de cálculo, base de datos y diapositivas, claro, no tan moderno como lo es office hoy en día pero en ese entonces era de lo mejor.
Ya un poco más grande fue cuando me adentré un poco más en el mundo de los videojuegos y pude conocer y jugar el primer "Doom" que salió para PC, así como "Wolfenstein" o "Heretic", que quizás no me lo crean, pero eran juegos en primera persona que se jugaban sin el mouse, puro teclado y nada más.
Me he quedado corto en mi breve recorrido por la computación, pero hablar de lo demás sería prolongar más de lo que debiera, tan largo camino y poco recorrido. Dicen que recordar es volver a vivir, pero lo cierto es que solo se vive una vez, cada momento, cada instante es único e irrepetible. Uno aprende de lo que vive, por ende, no hay que arrepentirse de las cosas que se hace, hay que arrepentirse de las cosas que no se hacen.
Un año más ha llegado el día de nuestro aniversario, y nada menos que el cuarto. Aún después de tanto tiempo continuamos contando con numerosos lectores fieles y veteranos, junto otros nuevos que se han ido sumando en este largo camino por la memoria colectiva, algo que agradecemos profundamente, tanto por el apoyo y cariño demostrado, como por las críticas positivas casi unánimes. Con el paso del tiempo, los contenidos y objetivos han ido ampliándose y avanzando, posiblemente mucho más de lo que jamás hubiésemos imaginado. Todo ello nos ha permitido cubrir los diferentes eventos de Tenerife (y algunos de fuera de la isla, como el concierto de Héroes del silencio en Sevilla o la crónica del Salón del Cómic de Barcelona), así como entrevistar o posar junto a Paco Pil, Alaska, Ariel Rot, Míriam Díaz Aroca, María Barranco, Pimpinela, Kiko Veneno, Alfonso Aragón "Fofito", Mónica Aragón, Álvaro Urquijo, Miguel Ríos, Mike Mignolla, Jim Starlin, Luis Royo, Ciruelo Cabral, Purita Campos, Carlos Areces, Joaquín Reyes, Martín Piñol, Marta Minguella, Alejandro Amenábar, Clint Mansell, Brian Emrich, Jan A.P. Kaczmarek, John Ottman, David Arnold, Nancy Kanutsen y Robert Townson. También tenemos que anunciar que en breve regresaremos al programa Estrellas a 45 con un especial dedicado al programa "La bola de cristal" y que de momento continuaremos preparando nuevos artículos, así que no os preocupéis que aún nos queda mucho que contar y algunoss futuros proyectos, sorpesas (con la llegada de 2010 ya podremos realizar algunos artículos relacionados con los primeros años del siglo XXI, algo que hace cinco años hubiese estado fuera de lugar por su cercanía en el tiempo) y metas. Sin más dilación, en pocos días daremos paso a la tercera edición de los Recuerdos de oro.