TOTO SCHILLACI

Salvatore Schillaci, que sin hacer ruido se convirtió en la máxima estrella del mundial (del que fue máximo goleador) celebrado en el país de la bota en 1990 (¿quién no recuerda su horrible mascota, un monigote que parecía estar dibujado por un niño de preescolar?), nació el 1 de diciembre de 1964 en la cuidad de Palermo (Sicilia).
Daría sus primeras patadas a un balón en el modesto equipo “Amat de Palermo” en 1981.
Al año siguiente se enrolaría en las filas del modesto “Messina”, que por aquella época militaba en la serie C. Donde quedó demostrado que tenía un gran olfato goleador.
Olfato que no pasaría inadvertido para uno de los grandes de la liga italiana, la “Juventus de Turín”, por el que fichó en la temporada 89-90. Gracias a esta oportunidad que le brindo la Juve y que supo aprovechar, comenzó a hacerse un hueco dentro del poblado panorama futbolístico internacional. Por esa época la liga italiana estaba dominada por grandes equipos, liderados a su vez por grandes estrellas de calibre mundial. El “Milán” tenía a dos grandes jugadores holandeses en sus filas, Gullit y Van Basten, mientras que equipos no tan grandes como el “Nápoles” podía presumir de fichajes estrellas: al magnífico delantero brasileño Careca y al mejor jugador de todos los tiempos, Maradona.
A pesar de estas rutilantes estrellas, consiguió con su equipo doblegar al todopoderoso “Milan” en la final de la Copa de Italia (1-0). Donde a pesar de no conseguir el gol que les daba la victoria contribuyó bastante en la consecución de este título. Esa misma temporada (89-90) el destino le otorgaría otra alegría (todavía le depararía algo mejor), dos semanas después de haber levantado la copa ganarían otro importante trofeo, aunque este a nivel internacional. Se convertirían en campeones de la UEFA, superando en la final a otro equipo italiano, la “Fiorentina”, con un resultado final de 3-1. Partido en el que tampoco consiguió perforar las mallas rivales.
Si a estos impresionantes éxitos le sumamos que consiguió una buena cifra goleadora al finalizar la temporada perforando la portería rival en 15 ocasiones, su primera temporada en la elite del fútbol italiano fue todo un éxito. Temporada que tendría como broche de oro su convocatoria con la selección absoluta (fijo en las categorías inferiores, donde jugó más de 180 partidos anotando 61 goles) para el mundial de ese año.
La “squadra azzurrra”, dirigida por Azeglio Vicini, venía de una serie de partidos amistosos en los que había demostrado una preocupante falta de puntería. Por lo que el seleccionador preocupado por este hecho decide completar la tripleta de delanteros con Schillaci, uniéndose este a los presumiblemente titulares Vialli y Carnavale.
Italia quedaría encuadrada en el grupo A, junto a Checoslovaquia, Estados Unidos y Austria.
El 9 de junio de 1990 debutarían ante la Austria de Polster. La inoperancia italiana para hacer un gol, puso de los nervios a los aficionados italianos que abarrotaban el estadio de Roma. Ante este panorama (a falta de 15 minutos) tan desolador el seleccionador decidió jugársela, sacó del campo a Carnavale y dio entrada a “Toto”. Tiempo de sobra para ganarse el corazón de los “tifosi”. Tras un centro de Vialli, Schillaci conectaría un potente cabezazo que se convertiría en el gol de la victoria ante la sólida selección austriaca.
En el segundo partido se enfrentaron a la selección de E.E.U.U.(1-0), donde jugó toda la segunda parte.
Con la clasificación para octavos de final en el bolsillo, el seleccionador decidió darle descanso a la delantera titular y otorgarle un puesto en el once a “Toto” y a Roberto Baggio. Partido que les enfrentaría a Checoslovaquia (2-0), donde gracias a los goles de ambos lograrían hacerse con los tres puntos. Actuación que les valdría a los dos para hacerse con un puesto en el once titular durante el resto del campeonato.
En octavos de final se enfrentarían a la selección de Uruguay, a la que consiguieron superar con un resultado de 2-0. Marcó el primer gol italiano.
Irlanda del Norte les esperaría como rival en cuartos, donde volvió a mostrar su olfato goleador y consiguió perforar las mallas rivales marcando el único gol de todo el encuentro (1-0).
Tras este agónico triunfo jugarían en Nápoles el partido de semifinales que les enfrentaría a la selección albiceleste (Argentina). En el minuto 17 de la primera parte anotaría su 5 gol en el torneo que no valdría de mucho, ya que minutos después tras un fallo de Zenga, Cannigia empataría el encuentro. Tras una aburrida prórroga llegaron a los lanzamientos desde el punto fatídico, donde Sergio Goycochea (portero de Argentina) detuvo los penalties lanzados por Donadoni y Serena. Desatando así el júbilo de sus seguidores y hundiendo en la tristeza y la decepción (que nos van a contar a nosotros, si ya estamos acostumbrados) a los miles de tifosi que los apoyaban tanto desde el estadio como de sus casas.
A pesar de esta decepción tuvieron que jugar la final de consolación ante Inglaterra (con Platt y Lineker entre otros en sus filas), donde gracias a los goles conseguidos por Baggio y el (2-1) se alzaron con el tercer puesto. Logrando a titular personal la bota de oro del torneo, como máximo goleador con 6 tantos en su cuenta goleadora.
Tras estos minutos de fama veraniegos, estuvo dos temporadas más defendiendo la camiseta de la Juve, donde su rendimiento fue decayendo debido a sus continuas lesiones. Durante estas dos temporadas sólo consiguió anotar un total de 9 goles.
El gran estado de forma de Roberto Baggio y a la aparición de dos jóvenes estrellas, Pierluigi Casiraghi y Giuseppe Signori le cerraron las puertas de la selección para disputar la Eurocopa de 1992. Selección con la que sólo jugó 16 partidos internacionales logrando solo 7 goles.
Se marcharía al “Inter de Milán” al comienzo de la temporada 92-93. Donde tampoco recuperó ese olfato goleador que tanta fama le había dado en el pasado. En las dos temporadas que estuvo defendiendo sus colores sólo consiguió materializar 11 dianas.
Antes de la celebración del mundial celebrado en Estados Unidos en 1994, decidió cambiar de aires y marcharse al lejano oriente. Convirtiéndose así en el primer jugador italiano de la historia en participar en el fútbol japonés donde defendió los colores del “Jubilo Iwata”, siendo bautizado por sus aficionados bajo el nombre de ‘Toto-San’. Tras cuatro temporadas, en las que volvió a encontrarse con el gol (marcó 56 goles durante su estancia en oriente), puso punto y final a su carrera como futbolista profesional en 1998.
En el año 2000 regresa a su Sicila natal, donde abre un centro deportivo para jóvenes en Palermo y se hace cargo de “La escuela de fútbol Louis Ribolla”
Actualmente tras un breve paso por el mundo de la política (Concejal primero y Consejero
Regional de Deportes después), ocupa un puesto de comentarista deportivo en la segunda cadena de la televisión publica italiana, la RAI 2. Puesto que consiguió después de participar en la versión italiana de “La selva de los famosos”, donde a pesar de no llegar a la final consiguió ganarse al público y la gente volvió de nuevo a oír hablar de aquel delantero que una vez fue el “salvador” de un país.
Recientemente se ha casado por segunda vez, es padre de 3 niños y según declaraciones suyas: “Ahora, he aparcado la tele realidad y me dedico al fútbol”.

JAVILENNON dijo
ERA UN JUGADOR RARO, PARECÍA NO SABER NI CONTROLAR UN BALÓN Y DE REPENTE TE HACÍA LA JUGADA MÁS ESPECTACULAR EN MUCHO TIEMPO... FUE UN JUGADOR DE EQUIPO MÁS QUE UNA ESTRELLA Y JUGADORES ASÍ HACEN MUCHA FALTA. GRANDÍSIMA FICHA
7 Julio 2006 | 12:54 AM