CRÓNICA DE UN REGRESO
Cuando ya a finales del año pasado corría el rumor de la posible reunión de este gran grupo español (se nota que me vuelven loco) para realizar una serie de conciertos por España y Sudamérica no me lo podía creer; el grupo que me había marcado en mi época de instituto volvía a pisar un escenario.
Han tenido que pasar 10 largos años para que un amigo y yo podamos sacarnos una espinita que teníamos clavada desde esa última gira que pasó por nuestra pequeña isla, allá por el lejano 1996, concierto al que no pudimos ir en su momento. Más dramático, si cabe, fue enterarnos algunos meses después de finalizada esta gira, que habían decidido poner punto y final a su trayectoria conjunta y disolver el grupo. Habíamos perdido la ocasión de verlos por última vez, y eso nos dejó hechos polvo.
Menos mal que el destino siempre nos brinda una segunda oportunidad y esta vez no estábamos dispuestos a dejarla escapar. Para los dos primeros conciertos de la gira, realizados en Zaragoza, no pudimos encontrar entradas, ya que se agotaron en cuestión de horas. Una vez confirmada la siguiente cita española de la gira, Sevilla, no perdimos ni un segundo en preparar nuestro plan maestro, esta vez teníamos muy claro que no se nos escaparía el concierto. Gracias a un amigo, al que le estaremos eternamente agradecidos (muchas gracias David), pudimos realizar por fin nuestro gran sueño.
El tiempo pasó en un abrir y cerrar de ojos y cuando nos dimos cuenta estábamos ya sentados dentro del avión que nos llevaría rumbo al concierto de nuestra vida.
Los exteriores del Estadio Olímpico de la Cartuja dos horas antes del concierto eran una auténtica marea de “héroes”; gente de todas las edades sentada en el suelo cantando y pasándoselo bien sin malos rollos, coches en los que se podían oír sus temas más representativos. En una palabra, un ambiente espectacular que hacía presagiar algo grande.
La entrada al Estadio fue de lo más ordenada posible, algo de agradecer a la organización (un 10 para ellos). Sin empujones ni gente colándose, algo muy poco habitual en un concierto de esta magnitud.
Una vez dentro del Estadio, pudimos observar la gran cantidad de gente que se encontraba en su interior, aunque todavía se podían divisar algunos huecos, que fueron desapareciendo lentamente conforme se acercaba la hora de la verdad. Sobre las 20:00 horas ya se registraba un lleno absoluto, una imagen difícil de olvidar y pocas veces repetida. Según un medio de prensa escrito, muy conocido a nivel nacional, Enrique Bunbury y los suyos reunieron a unas 74.500 personas esa mágica noche.
Solo habían pasado cinco minutos del horario estipulado del comienzo, cuando se apagaron las luces y comenzó a sonar un tema de aires claramente árabes, “Song to the siren” de This Mortal Coil. Una vez terminada esta canción, llegaba la hora de disfrutar como un enano de “nuestro concierto”, tal y como lo habíamos bautizado.
El comienzo de la actuación fue brutal, en las dos pantallas laterales que cubrían el escenario, un total de tres, se proyectaban las sombras de Enrique Bunbury y Juan Valdivia, ese gran maestro de la guitarra, sobre un fondo marino. El tema en cuestión era “El estanque”, canción perteneciente al álbum “El mar no cesa”.
Habíamos hecho nuestras apuestas sobre cuál sería el tema con el que abrirían el concierto, por lo que este inusual comienzo nos sorprendió a todos, ya que era algo que no esperábamos.
Hicieron un repaso a su larga trayectoria musical, sin olvidar ninguna de sus canciones más representativas, a pesar de que se echó en falta “Flor de Loto”.
La conexión entre grupo y público era total, llegando incluso a momentos en los que Bunbury se emocionaba, por el acompañamiento de las miles de voces, que inundaban el Estadio.
El monumental escenario contaba con una pequeña rampa que llegaba hasta el centro del campo y que sirvió al grupo para alejarse del fragor de las masas y deleitar a los presentes con unas versiones más acústicas y personales de algunos de sus temas. Ahí tocaron seis temas, entre ellos la única versión que los Héroes han hecho en su dilatada trayectoria profesional, “Apuesta por el Rock and Roll”, infinitamente superior a la original del grupo “Más birras”.
Tras tocarnos la fibra más sensible, vuelven al escenario principal donde al ritmo de las violentas guitarras que abren el tema “Nuestros nombres” vuelven a desatar su vena más rockera.
El momento de mayor locura entre el público llegó al sonar los acordes de guitarra que abren su tema más emblemático, “Entre dos tierras”.
Como todo principio tiene un final, tras dos horas de concierto, “bajaron el telón” con una “Avalancha”.
Con las gargantas casi afónicas a esas alturas, hicimos un esfuerzo final y coreamos el nombre de “Héroes” durante cinco minutos para recibir el premio de alargar la despedida un instante más. Entonces, si las sorpresas ya habían sido muchas, el grupo reapareció sobre las tablas con un acompañante de lujo, el ex-componente de “Roxy Music” y productor Phil Manzanera, que acompañó a la guitarra en dos temas, “Oración” y “Tumbas de sal”.
Tras otro amago de poner el punto y final a la noche, los maños nos iluminaron con “La chispa adecuada”, aunque aún más impresionante fue la imagen del Estadio iluminado tan sólo por teléfonos móviles.
La incansable afición volvía a corear a los auténticos “Héroes de la noche” (y de las vidas de muchos) y éstos, como no podía ser de otra forma, respondieron dándoles la mejor música. Interpretando sus tres últimas canciones y cerrando con “En los brazos de la fiebre”. Como broche de oro a esta mágica noche, una traca de fuegos artificiales iluminó el cielo sevillano.
Entre las anécdotas más destacables, el momento en el que Bunbury se dirige a la enorme marea que inunda el Estadio para saber si lo están pasando bien y al observar que un sector del publico esta bebiendo alcohol, les pide una copa. La cual se bebe de un solo trago (todo un animal del escenario).
Recemos para que estas reuniones se conviertan en algo más habitual y no tengamos que esperar otros diez años para poder disfrutar de esta gran banda, poseedora de un directo arrollador (el mejor concierto de mi vida).
Esperemos que los tiempos de Héroes vuelvan pronto.
Va por ti Juanka.
En ambas fotos podemos observar en el centro a la otra mitad creativa de esta web, Kojagen, pasandoselo como un enano con sus amigos.





George dijo
ahhhhhhh............ pero qué envidia que me daaaaaaa ...... jajajajaajaja
8 Noviembre 2007 | 07:54 PM